Aparece un cuerpo nuevo
y todos los anteriores
se desvanecen.
Olvidas la carnosidad
de esos otros labios
que alguna vez besaste.
El sabor de la saliva
que cada uno de ellos
derramó sobre tu cuerpo.
El olor que aspirabas
en los pliegues
de sus cuellos.
Todo lo que algún día
fue un mundo entero
ahora no es más
que un caja de zapatos
recubierta de polvo
al fondo del altillo.