Después de horas tirados en el suelo uniendo tablas y tornillos, pusimos el mueble en pie. Según nosotros, siguiendo las instrucciones paso a paso, sin saltarnos ni una coma.
Pero al comenzar a usarlo vimos que la puerta no se abría por el lugar correcto. La balda superior estaba del revés. Y las patas apuntaban en la dirección contraria.
Creo que algo parecido nos pasó a nosotros.
Tan solo fuimos un mueble metafórico.